Las medias tintas
Habrán sido muchos los tópicos y mas aún las cervezas que hemos masacrado anoche; pensaba mientras le agregaba un poco de whisky al café. Sí, me he vuelto un adoctrinado borracho, pero con el tornillo que hace afuera, el boicot funciona perfectamente. Y la verdad, hablamos de todo un poco, pero lo que hoy me impulsa efusivamente quizás sea una pequeña parte de esa charla, algún comentario aislado que pude enhebrar y comenzar a tejer de a poco mientras puteaba al unísono por haberme olvidado el maletín a veinte cuadras arriba de un bondi plagado de pendejos cantando y poniendo el volumen a todo lo que da en las nuevas tecnologías, con ritmos metálicos, y un léxico de no más de 50 palabras en sus canciones.
Ojo, no me considero un pelotudo intolerante, y menos aún, un hipócrita. Más de una vez, la mayoría de nosotros, ha sacudido su cuerpo al vaivén de esas músicas rupestres. Entonces, ¿qué sentido tiene despotricar contra la juventud, contra esos sonidos horripilantes un lunes a las 8 AM? Si entendiéramos que la sociedad es un todo, y todos conformamos ese uno y que cada acto o reacción modifica desde las raíces, quizás ahí, no habría Reggaetones en el colectivo, tal vez tendríamos a Hendrix o a Jim Morrison.
Y la verdad, me hinchan un poco las bolas los intolerantes. Porque son esos mismos que gritan con orgullo “no miro a Tinelli” y que acotan luego “sólo consumo humor con un léxico de no menos de 1500 palabras” “Miro solamente cine europeo, Hollywood carece de contenido”. Seguir leyendo »