Ramakandra

Cuentos que no son cuentos…

Las medias tintas

Habrán sido muchos los tópicos y mas aún las cervezas que hemos masacrado anoche; pensaba mientras le agregaba un poco de whisky al café. Sí, me he vuelto un adoctrinado borracho, pero con el tornillo que hace afuera, el boicot funciona perfectamente. Y la verdad, hablamos de todo un poco, pero lo que hoy me impulsa efusivamente quizás sea una pequeña parte de esa charla, algún comentario aislado que pude enhebrar y comenzar a tejer de a poco mientras puteaba al unísono por haberme olvidado el maletín a veinte cuadras arriba de un bondi plagado de pendejos cantando y poniendo el volumen a todo lo que da en las nuevas tecnologías, con ritmos metálicos, y un léxico de no más de 50 palabras en sus canciones.

Ojo, no me considero un pelotudo intolerante, y menos aún, un hipócrita. Más de una vez, la mayoría de nosotros, ha sacudido su cuerpo al vaivén de esas músicas rupestres. Entonces, ¿qué sentido tiene despotricar contra la juventud, contra esos sonidos horripilantes un lunes a las 8 AM? Si entendiéramos que la sociedad es un todo, y todos conformamos ese uno y que cada acto o reacción modifica desde las raíces, quizás ahí, no habría Reggaetones en el colectivo, tal vez tendríamos a Hendrix o a Jim Morrison.

Y la verdad, me hinchan un poco las bolas los intolerantes. Porque son esos mismos que gritan con orgullo “no miro a Tinelli” y que acotan luego “sólo consumo humor con un léxico de no menos de 1500 palabras” “Miro solamente cine europeo, Hollywood carece de contenido”. Seguir leyendo »

Narcolepsia fatal

Yo no sé como funcionan sus cabezas, pero desde que tengo uso de razón la mía vive haciendo preguntas mayormente inexplicables mientras yo, impávido, no cazo una. Creo que todos tenemos un medio de almacenamiento masivo que se comporta de una forma extraña. Yo por ejemplo todavía recuerdo el teléfono de mi primer noviecita, también percibo el olor del guiso de lentejas que hacía mi abuela los mediodías de invierno y que se olía desde la puerta de la calle cuando volvía del colegio; y a veces, no siempre, el pelotazo que me dieron una vez en la placita y la sensación de mi nariz hundiéndose mientras la sangre desbordaba sin permiso por mi cavidad nasal.

Ahora, que alguien me explique para qué mierda necesito saber ese número de teléfono, es absolutamente irrelevante y bien podría suplantarse con el quincuagésimo recordatorio que me hizo el dentista para que fuese y aún así lo sigo olvidando.

Creo que fue por eso y no por otro motivo, que me levanté un día y decidí contrarrestar este malestar. Desde hoy no habría más olvidos, no dejaría pasar fechas importantes y trataría de ir suplantando nimiedades por relevancias. Seguir leyendo »

Poema Nº XIII

Se miran, se observan, se susurran
Se conocen, se piensan, se seducen
Se miran, se cortejan, se rozan
Se conquistan, se tocan, se acarician
Se besan, se muerden, se miman
Se abrazan, se arropan, se animan
Se desvisten, se atraen, se sienten
Se besan, se apasionan, se mienten
Se reniegan, se abrazan, se contienen
Se pelean, se aburren, se dejan
Se odian, se saturan, se entristecen
Se escriben, se piensan, se añoran
Se enfrentan, se enojan, se olvidan
Se cavan, se entierran, se piensan
Se recuerdan, se preocupan, regresan
Se miran, se besan, se quieren
Discuten, se estresan, se odian
Se aman, se extrañan, se lloran
Se encuentran, se besan, se despiden.

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