Ramakandra

Cuentos que no son cuentos…

Noches de lluvia

Este cuerpo adormecido
Devastado por el amor y la muerte
Unas cobijas amansando el ímpetu
El repiquetear del agua en el techo dilatando la calma
Rigidez tensa y expectante
Un bicho deambulando por las paredes
Un fractal dibujado con el humo
Ansías de espíritu
Que el espíritu vuelva a dominar sobre la carne
Insensatez de tristes desencuentros
Pequeñas sutilezas donde el alma se muestra a través del cuerpo Seguir leyendo »

Las noches sin luz

El problema de las noches sin luz no es la falta de la misma, al menos no para aquellos que crecimos sin la tecnología o bien con esta a la par nuestra. Tampoco reside en el aburrimiento, o la calma reinante. Bien sabemos que tranquilamente podemos entretenernos con la cera de una vela, un mazo de cartas o un osado ajedrez con poca luz, si es que hay alguien con ganas de desafiarnos. Y del silencio, qué podemos acotar de ese viejo misterioso.

En mi caso, me jugó una mala pasada, la suma de las partes fueron un perfecto catalizador para hacer un viaje a través del tiempo. ¿Y a dónde me llevó? Si tuviese que adivinar, diría que por los 90 o 90 y pico, donde todavía había vestigios de inocencia e ingenuidad en mí. Es lo que logro divisar por la ventana mientras me agazapo entre unos helechos y unos malvones. Y aunque me vea extremadamente tentado de querer platicar con ese niño, de aceptarle un juego de ajedrez, aunque quiera advertirle de los inconvenientes que vendrán. Estaría cayendo en un modesto plagio al querido Borges y a su charla con su otro en París.
Bien podría dejarle alguna nota, pero quien sabe que efecto o que desgracia podría llegar a desencadenar, ya Asimov habló mucho sobre este tipo de situaciones en “Los viajes del tiempo”.
De todas formas podría dejar algún indicio, algo que pueda prepararlo, que le brinde algunos almohadones para amortiguar la caída. Seguir leyendo »

Despertar

Ya han cortado todos los árboles
Y no queda madera para construir la balsa
Que me lleve muy lejos de toda esta decadencia
Se escupen ríos y flores, se manchan ojos con rimel
Cielos cada vez más opacos, luces y más luces
Barbie tuberculosa plantando elitismos
Interminable barbarie monótona
Torbellinos de preguntas
Laberintos sin respuestas

Apenas puedo ser quien soy en esta montaña de falsos ideales
De culturas sin nombre, de gente sin sueños, de encierro
Fuertes vientos resoplan en la angustia del hombre
Almas asfixiadas por tanto cotillón
Y nadie se acuerda, que cuando termina la fiesta
Todo va a parar a una caja fría, vacía, oscura.
En estos tiempos, en estos momentos, nada es lo que parece
Tesoros son los que brillan, trofeos canjeados por aceptación
Cuerpos mutilados, rellenos de nada buscando ilusorias fortunas
Esta plaga abrumadora que quiere despistar
A todo aquel que ose con dudar

A dónde iremos a parar con tanta agonía
Con tanta desesperación, sin remisión
En este insomnio sempiterno
Cavar tumbas, golpear cadáveres
Despertar, pensar, luchar, vivir, morir.

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